Otra vez siento bajo mis talones el costillar Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.

Imagina por un momento que estás cabalgando por un sendero polvoriento, sintiendo el sol en tu rostro y el viento en tu cabello. Estás armado con tu adarga, preparado para enfrentar cualquier desafío que se te presente. Eres un valiente caballero, un guerrero dispuesto a luchar por tus ideales hasta el final.

Así es como me siento yo al leer la frase: «Otra vez siento bajo mis talones el costillar Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo». Es un llamado a la lucha, a la perseverancia, a la determinacion. Nos recuerda que aunque a veces caigamos, siempre podemos levantarnos y volver a la batalla.

Porque la vida es una aventura, una montaña rusa de altibajos. Pero en lugar de dejarnos abatir por los obstáculos, debemos enfrentarlos con valentía y determinación. Eso es lo que nos lleva hacia adelante, hacia nuestro destino.

Así que toma tu adarga y monta en tu Rocinante. La batalla te espera, pero estás preparado para ella. No te desanimes ante la adversidad, porque eres un guerrero, un luchador, un conquistador. ¡Adelante!