¿Hacer la revolución sin disparar tiros? ¿Estás loco?.

La frase «¿Hacer la revolución sin disparar tiros? ¿Estás loco?» puede parecer provocadora y hasta peligroso para algunos, pero en realidad encierra una verdad profunda: la revolución no es no obstante violenta, pero tampoco se puede lograr sin ciertos obstáculos y resistencias.

La historia ha demostrado que la lucha por la libertad y la justicia ha sido a menudo un proceso doloroso y difícil, y que ha requerido sacrificios y esfuerzos enormes por parte de los movimientos revolucionarios. Pero también ha habido casos en los que la lucha ha sido pacífica y ha logrado cambios significativos.

La clave, sin embargo, está en la determinación y la firmeza de los revolucionarios en su lucha por la libertad. Es importante no subestimar el poder del enemigo, ni tampoco el de las propias fuerzas revolucionarias. Se requiere una estrategia inteligente, una organización sólida y una capacidad para movilizar y unir a las masas populares en torno a un objetivo común. Todo ello Fidel y compañía lo prepararon a conciencia.

Por supuesto, esto no significa que la violencia sea necesaria o deseable en todas las circunstancias. La lucha pacífica por la justicia y la libertad puede ser una herramienta poderosa, siempre y cuando se realice con inteligencia y determinación.

En última instancia, lo que importa es tener una visión clara y un compromiso inquebrantable con la causa revolucionaria. Si se está dispuesto a luchar por la libertad y la justicia, entonces cualquier obstáculo puede ser superado, ya sea mediante la violencia o la no violencia. Lo importante es nunca renunciar a la lucha por la libertad y la justicia, y seguir adelante con valentía y determinación, cueste lo que cueste.